La historiaUna fascinación por las decoraciones oníricas
«Creí desmayarme de felicidad cuando, por primera vez, al entrar en una tienda china, vi un Coromandel…», confesaba Mademoiselle Chanel.
En su apartamento de la rue Cambon, estos biombos con motivos de ensueño fascinaban a Mademoiselle. Con sus lacados finamente grabados, reflejan su gusto por lo extraordinario y la elegancia refinada.










