CHANEL NEWS

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EDEN-ROC, COLECCIÓN CRUCERO
POR ELISABETH QUIN

“Un milagro de luz espumosa suspendida en las estrellas”: es así como el novelista Scott Fitzgerald evocaba en los años 20 la magia de la Costa Azul, y es este mismo milagro el que ha rodeado la velada Crucero en el Eden-Roc del lunes 9 de mayo.
Habiendo atravesado lentamente el pinar encantado del Hotel du Cap, Vanessa Paradis, Carolina de Mónaco, Anna Mouglalis, Blake Lively y unos pocos afortunados cogieron sitio en las pequeñas mesas instaladas a un lado y otro de la avenida principal que conducía al mar. La tierra parecía inclinarse ante la suave pendiente de la primavera. Los primeros pases definieron magistralmente la colección: menos “juveniles sixties” que en la Crucero de Saint-Tropez 2010/11, Karl Lagerfeld ha concebido esta colección Crucero muy femenina, muy sexy y muy glamurosa, llena de guiños a la mitología de la Costa Azul de los años 20, 30 y 40, pero carente de nostalgia. La nostalgia es el enemigo del movimiento. La atención se centró en los trajes sastre amarillo intenso y malva muy ceñidos al cuerpo, como si de una segunda piel se tratara, acentuados con geniales botas futuristas neojaponesas con los dedos de los pies al aire: siluetas largas y de estilo contemporáneo.
El blanco y negro geométrico de un chaleco o de una capa fluida recuerdan una composición pictórica de Fernand Léger de los años 20. Una serie de trajes de baño cubiertos de strass y con pernera baja recuerdan a los alocados Marie-Laure y Charles de Noailles y a su película de arte gimnástica y avant-garde, “Bíceps y Joyas”. Justamente, joyas y piedras sublimes. La joyería es la reina de la colección, une petite robe noire quinta esencia de Chanel está magnificada por un collar Comète de diamantes sobre los hombros de Karolina Kurkova. En este mundo a caballo entre el sueño y la realidad, en esta Riviera legendaria, las joyas, al igual que las marquesas, reaparecen a las 5 de la tarde para darse un baño. “La sal marina corroe la bisutería, pero los diamantes adoran el agua del mar. Se acabaron las viejas imposiciones acerca de reservar las joyas para la noche”, dice Karl Lagerfeld.
Momento casi cinematográfico, el pase de Kirsten Mc Menamy rodeada de hombres jóvenes bellos como astros: de repente, un perfume hollywoodiense inunda el ambiente de la noche, como si la Rita Hayworth de los años 40, esposa de Ali Khan, se encontrara entre nosotros, pero a años luz, glamour obliga. Bien podrían ser estas personalidades con cárdigans de canalé y trenchs de maravillosa fluidez Beau Gosse, Perlouse y La Championne de Tennis salidos de la opereta musical “El Tren Azul” de Cocteau y Milhaud, para la que Coco Chanel diseñó el vestuario en 1924.
Tras la colección Crucero, rebosante de chic intemporal, y sus musas de ayer y de hoy, nos sentamos en pequeñas sillas de madera para descubrir el último mediometraje de Karl Lagerfeld, “Tale of a Fairy”, rodado en tres días por el maestro, que alterna el blanco y negro con el color y explora la androginia y las intermitencias del corazón; fue acogido con un caluroso aplauso.
Vista la carga emocional, la fuerza de los tres personajes femeninos y la cuidada puesta en escena que recuerda al trabajo de Ophüls y Thomas Winterberg, estamos impacientes por ver el cortometraje. La Fairy deja su lugar al Ferry: el dandy crooner Brian Ferry ofreció un concierto más que privado y más que perfecto, en ósmosis con la elegancia mágica del Eden-Roc y de la colección Crucero. El amor es una droga. La belleza un manifiesto.

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CANNES 2011 - UMA THURMAN

Uma Thurman, miembro del jurado de la 64ª edición del Festival de Cannes, lució un vestido de Alta Costura de tafetán de seda gris bordado para la proyección de la película “Piratas del Caribe: La Fuente de la Juventud” de Rob Marshall.

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