20th-century-masterpiece

OBRA MAESTRA DEL SIGLO XX

En 1923 Charles y Marie-Laure de Noailles encargaron a Robert Mallet-Stevens construir "una casa inmensamente práctica y sencilla" con vistas a todo Hyéres desde las alturas, donde todo, según Charles de Noailles, "sigue el mismo principio: la funcionalidad". Mondrian, Laurens, Lipchitz, Brancusi y Giacometti presentan obras de arte, Jourdain los muebles, y Guévrékian el jardín cubista. Además de la claridad, las formas estructuradas y los contrastes definidos, esta construcción vanguardista y decididamente moderna también refleja el movimiento racionalista. Con unos 15 dormitorios así como una sala de billar y pista de squash, la continua adhesión de terreno hasta 1933 transformó el lugar en un edificio que mide unos 1800m2 (19.375 pies cuadrados) dedicado a un nuevo estilo de vida donde el cuerpo y la naturaleza, en armonía con el espíritu, se unen en uno solo.

Aquí, en este resort de ensueño con sus paredes blancas, una perla protegida por una masa de exuberante vegetación, con vistas al Mediterráneo y a las Islas de Oro, los Noailles fueron anfitriones de Dalí, Gide, Breton, Artaud, Poulenc, Lifar, Huxley, y la mayoría de los grandes artistas emergentes del momento. Tras el fallecimiento de Marie-Laure en 1970, su adquisición por parte de la ciudad de Hyéres y sucesivas restauraciones, la villa hoy, convertida en centro de arte y residencia de artistas, celebra el 30 aniversario de su Festival Internacional de Moda y Fotografía.

El aniversario es la oportunidad perfecta para visitar los lugares inmortalizados por Karl Lagerfeld en 1995 en una serie de fotografías en blanco y negro. "Intemporalmente moderno", "vulnerable como el momento presente", la Villa Noailles aparece vacía, alterada por el paso del tiempo y, sin embargo todavía empapada de casi un siglo de encuentros y creaciones artísticas. La imagen congela la poesía de la decoración, ennoblece las huellas del paso del tiempo y, yendo más allá de una realidad que a veces puede resultar limitada, despierta la imaginación.


Sophie Brauner

Fotos por Karl Lagerfeld

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