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EL ZAPATO BICOLOR

En el desfile Prêt-à-Porter Otoño-Invierno 2015/16, cada modelo lucía unos zapatos de color beige con la punta del pie en negro, tacones cuadrados y proporciones reinventadas: "Se han convertido en los zapatos más modernos y hacen unas hermosas piernas", explicó Karl Lagerfeld.

Mademoiselle los llamaba "pumps". "Son el toque final de elegancia" solía decir. Para perfeccionar la silueta que Gabrielle Chanel presentó al mundo, era necesario crear un zapato que fuese con cualquier conjunto de ropa, uno que fuera elegante, que se pudiese usar tanto de día como de noche, y se se adaptase al nuevo estilo de vida de las mujeres.
En 1957, Mademoiselle Chanel creó el zapato bicolor de talón abierto en beige y negro. El zapato creaba un efecto altamente gráfico: el beige alarga la pierna mientras que el negro acorta el pie. Mientras que los zapatos anteriormente se habían realizado en un solo color a juego con el color de la ropa que cada uno llevase, Mademoiselle Chanel rompió una vez más con los códigos de la moda conjuntando el beige y el negro con todos los looks. En sus palabras, "Sales por la mañana vestida de beige y negro, tienes el almuerzo en beige y negro y vas a una fiesta llevando beige y negro. ¡Vas vestida para todo el día!" El zapato de talón abierto de Chanel fue un éxito inmediato. Varía en estilos, ofreciendo versiones con un tacón más recto o más fino y con la punta más redonda, cuadrada o puntiaguda. Mademoiselle Chanel mejoró la comodidad de los zapatos con la ayuda de Massaro (que ha permanecido como zapatero de Chanel hasta hoy en día) añadiendo una banda elástica. Situado "a pocos pasos de la Rue Cambon," el taller Massaro sigue realizando todas las creaciones de calzado para Alta Costura y las colecciones Métiers d'Art de Chanel. A partir de su primera colección, Karl Lagerfeld ha canalizado su talento para modernizar este modelo. Así, el zapato bicolor se presta a una infinidad de metamorfosis. En sólo una temporada, puede ser transformado en una bailarina, bota o sandalia sin perder ni un ápice de su esencia original.

© Photo Philippe Garnier / Elle-Scoop

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