COLECCIÓN EMBLEMÁTICA

COLECCIÓN EMBLEMÁTICA Lion

Gabrielle Chanel nació bajo el signo de Leo, el 19 de agosto de 1883. Como el león, Coco Chanel era majestuosa, instintiva, radiante, poderosa y ferozmente protectora con lo que le pertenecía.

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Una profusión de diamantes blancos traza la magnífica vista frontal de un león, mientras que los volúmenes minuciosamente calculados permiten revelar sus facciones más favorecedoras. Elaborado a mano en oro blanco, este broche representa el signo zodiacal de Gabrielle Chanel: Leo.

En 1919, devastada por la pérdida de su gran amor, Boy Capel, Gabrielle Chanel huye de París para refugiarse en Venecia, la ciudad del león. Allí, bajo la atenta mirada del león de Venecia, Coco reencuentra la inspiración y la fuerza para seguir adelante.

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El majestuoso león con pavé de diamantes de este anillo, elaborado en oro blanco, se posa audazmente sobre un diamante talla marquesa de 5,28 quilates sin defectos visibles, de una belleza radiante y abrumadora.

A lo largo de su vida, Gabrielle Chanel coleccionó figuras de leones, el emblema que grabaría en los botones de sus trajes de tweed. Protector eterno de Coco Chanel, el león es el alma de la Alta Joyería de CHANEL.

"SOY LEO Y, AL IGUAL QUE EL LEÓN, SACO MIS GARRAS PARA PROTEGERME. PERO, CRÉEME, SUFRO MÁS CUANDO ARAÑO QUE CUANDO ME ARAÑAN".

— Gabrielle Chanel, Pierre Galante, Les Années Chanel, Ed. Mercure de France - 1972, p. 322

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Un collar de león transformable que comienza por una gargantilla de diamantes que rodea el cuello, ofreciendo un estilo clásico cuando se lleva sola. El león amovible se añade para crear un collar más largo y audaz. Adornada con diamantes, su silueta, elaborada a mano en oro blanco, se sitúa en medio de una constelación de diamantes talla pera, talla oval y talla cojín.

A partir de un diseño original elaborado por el Estudio de Creación de Alta Joyería, un escultor confecciona el león en arcilla y crea una criatura majestuosa en movimiento, que después se funde en oro amarillo. El león se posa en una base de cristal de cuarzo y diamantes blancos, materiales apreciados por Gabrielle Chanel, mientras que su pata protege un reloj, encerrado en un globo de cristal transparente, con una esfera de diamantes.

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Este péndulo en forma de león es un magnífico ejemplo del savoir-faire empleado por el taller de Alta Joyería, en el que cada elemento de la creación se elabora completamente a mano.

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El majestuoso león se talla en cuarzo rutilado, una gema poderosa –de la que se dice que conecta el mundo físico y el reino espiritual– salpicada de filamentos dorados que aparecen de forma natural. Una de las patas del león se posa majestuosamente sobre una estrella en diamantes, como si, de la misma forma que Gabrielle Chanel, tuviese el universo en sus manos. Al observar con detenimiento a través del cuerpo cristalino del león, descubrimos una carta estelar labrada en oro: la de la constelación de Leo, signo astrológico de Coco Chanel. Por último, un diamante amarillo talla cojín de 32 quilates evoca la colección de 1932 y el nacimiento de la Alta Joyería de CHANEL.

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Gabrielle Chanel en su apartamento del 31 rue Cambon, con una de sus omnipresentes esculturas de león, 1957.