CHANEL NEWS

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EL DESFILE PARÍS-BIZANCIO
POR ELISABETH QUIN

La nieve y la lluvia tiñen París la noche del 7 de diciembre de 2010. Atravesamos la
reja negra del número 31 de la rue Cambon, subimos hacia el salón Couture y
nos adentramos en un espacio-tiempo mágico que nos retrotrae 15 siglos
hasta las orillas del Bósforo, en pleno corazón del imperio bizantino, cuando
Constantinopla aún no era Estambul sino la Sublime Puerta entre Oriente y Occidente. Las paredes están recubiertas de lentejuelas de color cobrizo,
los faroles orientales desprenden una sensual luz de harem, estamos
tentados de recostarnos en los profundos sofás cubiertos de cojines pintados a
mano. Un placer turco... París queda tan lejos... Entonces comienza a sonar una melodía
genial, irónica, eterna, el tintineo de las monedas en la caja
registradora de los Pink Floyd, en el álbum The dark side of the moon (1973).
El sentido del humor de Karl Lagerfeld vuelve a sorprender. Comienza la presentación...
Abrigos muy entallados al cuerpo en tweed negro bordado con hilo de oro, botas mosquetero
bicolor, blanco roto y negro, cáscara de huevo y negras, chaquetones perfectos, pantalones slim ceñidos
como una segunda piel de raso: la mujer que desfila y se multiplica al son de
las volutas psicodélicas de los Pink Floyd desprende una elegante androginia. Se encuentra
en las antípodas de todos los estereotipos curvilíneos que evocan los nombres de
Bizancio y Estambul. Si es una sultana, tiene alas en los pies, que calzan
sandalias planas con motivos arabescos, caderas estrechas, cintura
fina y marcada por minifaldas sastre combinadas con chaquetas "Perfecto"
de noche con bordados. Nuestra mujer sueña con convertirse en Sultana, sólo durante un día o una noche,
no es su destino, es tan sólo un juego...
Los complementos son extravagantemente elegantes, bolsos 2.55 bordados por Lesage, bolsitos de mano con forma de pequeñas teteras chinas adornadas con pedrería, pecheras cuya opulencia encuentra su contrapunto en el corte riguroso de los vestidos que realzan.
Siguen las túnicas de maharanis y botas de raso rojo con
tacón joya, un implacable vestido negro con cuello de raso blanco, una falda de
cuero negro y su chaqueta con mangas tres cuartos, tweeds en tonos vino, marrón
glacé, avena, oro viejo, mitones largos y acolchados en color bronce... ¡El saber hacer de los maestros artesanos! Variaciones etéreas del mosaico, ¡emblema del arte bizantino!
Nos enamoran los pantalones bombachos en verde esmeralda, con talle
bajo o baggy, como el modelo en terciopelo acanalado que desprende un seductor
aroma hippie de luxe, de hecho, esta colección evoca todos los estilos del Oriente y del Sur
desde Pierre Loti hasta Justiniano, pasando por Talitha Getty en Marrakech a principio de los años 70, cuando pasa un sublime vestido de velo de seda calado y bordado... las chicas se mueven con una indolencia casi... opiácea, una túnica negra y blanca de las Cruzadas se combina con una chaqueta de noche con lentejuelas doradas, que se luce abierta, en la inocencia de su belleza, porque este lujo es lo contrario a la ostentación, es mate como el oro o como otra superficie oscura...
Y cuando aparece la top Freja Beha para el último pase, con una hierática capa
larga de color negro, un aire alocado, materiales soberanos, velo, encaje, bordados,
nos parece estar viendo a Teodora, Emperatriz de Constantinopla,
Teodora, como Karl Lagerfeld la experimentó y... la amó en uno de los mosaicos
de la Basílica de San Vital de Rávena.

Fotografía: Olivier Saillant

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