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VANESSA PARADIS CANTA "BLISS"

Con motivo del lanzamiento del CD "Une nuit à Versailles", Paris Match publicó una entrevista con Karl Lagerfeld y Vanessa Paradis.

Sobre Vanessa, usted ha declarado: "No me gusta decir que somos amigos, porque eso es algo que sólo nos incumbe a nosotros". ¿Es una cuestión de pudor?
KARL: No estoy a favor de las declaraciones públicas sobre sentimientos. No recuerdo en qué libro una señora mencionaba: "Si le amo, no es asunto suyo". Y tiene razón.

VANESSA: Ni siquiera hablamos del tema entre nosotros, quizás porque no se presenta la ocasión... no estamos juntos a diario.

Se conocen hace más de veinte años pero siempre se tratan de usted. ¿A qué se debe?
VANESSA: Respeto el deseo de Karl pero en ningún caso esta formalidad crea distancia entre nosotros.

KARL: Me espanta la familiaridad, sobre todo, con las personas que me importan. Es un síntoma de indiferencia.

Entonces, ¿cómo calificaríamos sus relaciones?
KARL: Me gusta trabajar con gente que no depende de nadie, que tienen su propia vida. La suya es especialmente satisfactoria, nunca te carga con sus problemas. Vanessa no es de las que patalean histéricas.

VANESSA: Soy como todo el mundo, educada y amable cuando también lo son conmigo. Y, en cuanto a lo demás, digamos que me siento tan afortunada que creo que no tengo derecho a ir contando las pequeñas preocupaciones que pueda tener.

Vanessa cantó en la Ópera real del castillo de Versalles y, a continuación, se realizó esta serie de fotografías en dicho entorno. ¿Cómo fue la sesión?
VANESSA: Tenía muchas ganas de volver a coincidir con él para trabajar. Estos encuentros siempre me llenan de alegría. Pero usted conoce mejor que yo el lugar.

KARL: ¡Lo conozco tan bien que podría sustituir a los guías si se declaran en huelga!

VANESSA: Gracias a usted, pude cambiarme en la habitación de María Antonieta, toqué algunos acordes al arpa, mi vestido se movió con la brisa de los jardines por donde paseó este personaje histórico, pude acceder al templo del Amor y terminé por caer en los brazos de un ángel…

Vanessa, ¿cómo definirías a Karl?
VANESSA: Hace trescientos millones de cosas pero nunca está cansado, siempre tiene tiempo para ti. Siempre tiene algo interesante que decir y, normalmente, tiene razón. Lo que más admiro de él es su mezcla de genialidad y bondad, pero me da un poco de vergüenza decir esto delante de usted, Karl.

KARL: Yo me tapo los oídos, sigue.

VANESSA: Es una persona estupenda y es fácil darse cuenta de ello si hablas con sus costureras. Sólo tienen palabras de elogio para él...

¿Es algo natural en usted, Karl?
KARL: Con las mujeres, sí. Me gusta menos trabajar con hombres. He tenido muchos ayudantes que han terminado por pensarse que eran diez veces mejores que yo pero ninguno ha triunfado. Exceptuando a Hervé Léger, los demás son todos personas nulas a las que, de repente, se le suben a la cabeza las circunstancias. Yo prefiero poner los pies en el suelo todas las mañanas.

¿Cómo ve a Vanessa?
KARL: Ella no se tiene por una estrella. A su alrededor, nunca habrá guardaespaldas que frenen bruscamente a aquellos que intenten acercarse a ella.

VANESSA: Pero soy como usted, Karl, me gusta hablar con ellos, aprender de ellos. Quizás seamos demasiado pudorosos para decir ciertas cosas.

KARL: Me aterroriza la falta de pudor. Que la gente enseñe el culo no me molesta. Pero si exponen sus sentimientos, me choca. Afortunadamente, Vanessa, usted nunca lo hace.

Por último, Vanessa, ¿cuántas profesiones tiene? Actriz, cantante y, ahora, imagen de una marca...
VANESSA: Sí, creo que participo en la moda de un modo creativo. Esto me enriquece artísticamente. No es el lujo lo que me impresiona sino la artesanía, la pasión, el respeto, la amabilidad de esta casa. Siempre me ha encantado ser una Chanel girl. Estoy muy orgullosa de ello.

Original, ¿es un concepto que podría caracterizarles a ambos? ¿Y "aficionados"?
KARL: Aficionados, ¡me encanta! Hay una ligereza muy agradable en esta palabra que significa que creamos divirtiéndonos. No estamos marcados por la etiqueta de la "laboriosidad". Original, sí, también. Me consta que no me parezco a nadie.

VANESSA: Me gusta sentirme original. Mi respuesta no le va a gustar: tengo la impresión de que todos lo somos.

KARL: Ah, desde luego, es muy optimista. Pero nunca me he cruzado con otra Vanessa Paradis, así que sí que es usted original, querida.

El concierto de Vanessa en Versalles es una combinación de sonidos brutos, primitivos y de una gran sofisticación. ¿Usted lo vivió así?
VANESSA: Hay 18 metros de espacio libre y de madera bajo el escenario. Las vibraciones de las cuerdas vocales, entremezcladas con la de los instrumentos, te invaden de pies a cabeza.

KARL: Versalles es el lugar perfecto para eso. La época de Luis XVI era bastante brutal y salvaje. El concierto de Vanessa fue ameno, cálido e íntimo, como debía serlo cuando Lully hacía representaciones de "Atis", la ópera favorita del rey.

Matthieu Chedid comentó sobre Vanessa que era un icono, al más puro estilo Brigitte Bardot. ¿Podría explicarnos, señor Lagerfeld, qué es un icono?
KARL: Es un objeto ridículo que encontramos en las iglesias ortodoxas griegas o rusas. No, ahora en serio: imagen, icono, musa... son palabras que empleamos en contextos muy diversos. La desviación etimológica es muy peligrosa.

"Un sourire puis un soupir, elle fredonne une chanson ni triste ni gaie" así canta usted a Marilyn Monroe. E incluso posee un par de zapatos de la actriz. ¿Es ella un icono para usted, Vanessa?
VANESSA: Cuando le escucho pronunciar su nombre, me recorre un cosquilleo. Tenía una voz increíble y me encantan la mayoría de las películas que hizo. He tenido la suerte de poder escuchar a Anna Mouglalis, otra fuente de inspiración de la Maison Chanel leer los poemas y textos íntimos de Marilyn, editados bajo el título "Fragments". Este libro pone de manifiesto hasta qué punto era inteligente, profunda, culta.

Vanessa, usted dice que el cine supone unas vacaciones de su personalidad y que sus canciones nunca tienen un componente autobiográfico. ¿Dónde queda su verdadero yo en todo esto?
VANESSA: En todas partes, pero me está preguntando por mi intimidad más profunda así que no esperará que vaya a contestarle al respecto. Ya desvelo muchas cosas sobre mí en un escenario, en las fotografías o en el cine.

KARL: Lo esencial de Vanessa no es lo que hace sino cómo lo hace. Puede conseguir que cantar el listín telefónico sea emotivo.

¿Es la canción un personaje?
VANESSA: Eso depende del día, de lo que nos rodea, de nuestro estado de ánimo.

KARL: ¿Cómo consigue acordarse de todas las letras? Yo no podría, soy distraidísimo.

VANESSA: En los conciertos, a veces me olvido de algunas palabras y sigo como si no pasara nada. Otras veces, como con la canción de Charles Aznavour "Emmenez-moi", que es muy complicada, me he perdido por completo y he tenido que pararme y reírme con el público que, al final, está feliz porque se sienten cómplices.

KARL: ¿Ha cantado un tema de Aznavour o con Aznavour?

VANESSA: Ambas cosas. He tenido la oportunidad de interpretar con él "Au creux de mon épaule" con la cabeza en su hombro.

KARL: ¡Increíble! Cuando tuve mi primer coche, un Volkswagen descapotable, la primera canción que escuché en la radio fue "Au creux de mon épaule".

Vanessa, usted ha comentado: "Tengo mucho que agradecer a las malas lenguas porque son ellas las que han forjado mi carácter". ¿Sin rencores?
VANESSA: Prefiero no perder el tiempo con estas cosas. Empecé a ser un personaje público a los 14 años y la verdad es que esas malas lenguas me han hecho un gran favor. No empecé con el mejor pie posible pero tampoco es que fueran precisamente amables conmigo. Mis padres me protegieron con su cariño.

KARL: Yo no soy de los que pone la otra mejilla. También puedo llegar a ser muy duro. Y tengo una paciencia infinita en lo que a venganza respecta. Puedo volver sobre el tema veinte años después si alguien me ha jugado una mala pasada. Aunque, en ocasiones, olvido por indiferencia.

¿Tiene la sensación de vivir en un mundo en el que la gente se respeta?
KARL: Yo me siento protegido, no estoy expuesto a la maldad del mundo. No tengo mucho conocimiento de la realidad y, a veces, creo que debería disculparme por ello. Esto forma parte de nuestros privilegios.

VANESSA: Estamos protegidos pero yo no me siento encerrada en una burbuja. Soy madre de dos niños así que estoy obligada a enfrentarme a diario con la realidad. Ahí reside una gran diferencia entre nosotros. Siempre vas a preocuparte más por tus hijos que por ti mismo.

KARL: Creo que sería el peor padre del mundo porque reproduciría lo que hicieron conmigo, es decir, que daría a mis hijos libertad total.

VANESSA: Pero es tan bueno... Estoy segura de que sería un buen padre.

¿No le parece increíble llevar viendo a Vanessa en la esfera pública desde hace tanto tiempo y pensar que sólo tiene 38 años?
VANESSA: Todavía no los tiene. ¡Hay que esperar hasta el 22 de diciembre!

KARL: No los aparenta. A mi parecer, simboliza la juventud, una juventud tremendamente natural.

¿Le resulta importante parecer joven?
KARL: Eso está en la cabeza. La juventud, una obsesión de nuestro tiempo, se ha convertido en una exageración impuesta, inventada por la gente de mediana edad que quiere fastidiar a los que son más mayores.

VANESSA: La juventud es una cuestión de energía.

KARL: Y de espíritu. No debemos comparar nunca el presente con lo vivido en un pasado más o menos lejano. A veces, la gente da la lata con eso de que el pasado fue mejor. Yo siempre digo: "Si es pasado, ya no me acuerdo" .

VANESSA: Curiosamente, a mí me encanta mirar atrás. Recordar momentos felices, a amigos a los que hemos querido y que ya no tenemos con nosotros.

¿Cómo definiría el amor?
VANESSA: ¡Madre mía! Es algo natural, pero que hay que trabajarse un poco.

KARL: Para no caer en la rutina y en lo sórdido, lo que suele pasar a menudo. Es por ello que el único amor en el que creo es en el de una madre por sus hijos. Desconfío del amor paternal. Soy más partidario del matriarcado. Mi madre me decía: "Los hombres no son importantes, se puede concebir a un niño con cualquiera de ellos" . Esto podría explicar mi visión de las cosas.

VANESSA: Es el amor en el que usted cree y yo lo respeto totalmente. Sin embargo, yo he recibido mucho amor de mi padre, que fue muy diferente al que me dio mi madre, y que sigue siendo primordial para mi equilibrio. Y ahora, veo el amor de Johnny por sus hijos. Es un amor diferente pero existe la misma devoción.

Karl, ¿tuvo una relación difícil con su padre?
KARL: Nació en 1880, era de otra época, casi de otro planeta. Pero era adorable, más amable que mi madre pero menos divertido. Siempre me decía; "Me puedes pedir lo que quieras pero no delante de tu madre". Porque ella se burlaba de que fuera un blando. Yo escribía diarios personales, que mi madre leyó y tiró diciéndome: "¿Es indispensable que el mundo sepa que tu idiotez llega hasta tal punto?"

Vanessa, ¿qué hay del proyecto My american lover, película en la que iba a actuar por primera vez junto a Johnny Depp?
VANESSA: El guión no está terminado aún. Pero aún no estamos satisfechos con las versiones propuestas. Además, tendremos que compaginar mi agenda y la de Johnny. La experiencia nos atrae y nos asusta. Encontrarme cara a cara con él, actuar, mentir en cierto modo me parece complicado. Al mismo tiempo, esto nos permitiría pasar tiempo juntos trabajando pero no sé si voy a ser capaz de estar a la altura. Sin embargo, me encanta que me dirija. Lo ha hecho en cuatro de mis videoclips. Todo lo que hace está cargado de ideas, de imágenes, de significado.

KARL: ¿Qué tipo de mujer le gustaría interpretar frente a Johnny? Porque aquí no estamos en casa, hay que buscar otra cosa.

VANESSA: Para mí sería más sencillo interpretar a su hermana o a su casera. No buscábamos una película en la que yo fuera su amante, pero nos llegó la propuesta y la idea nos gustó. Y luego, también está lo que la gente quiere ver.

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Fotografía: Delphine Achard

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