CHANEL NEWS

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LA HISTORIA DE UN DECORADO

Para sus desfiles en los salones del 31 de la rue Cambon, Gabrielle Chanel utilizaba, desde los años 30, elementos barrocos en madera dorada. Las dos columnas están esculpidas en forma de cariátide —una obra italiana del siglo XVII— y, actualmente, enmarcan el espejo de la zona de comedor ubicada en el salón del apartamento de Mademoiselle.

Los últimos trazos de esta escenografía teatral datan de los años 60, si bien el conjunto ha desaparecido. No obstante, su espíritu sigue perdurando, como en el decorado del desfile de Alta Costura Primavera-Verano 2011, con alegres reminiscencias a la instalación original y a los espejos del siglo XVIII que adornaban el apartamento de Coco Chanel.

Fotografía de la izquierda realizada por Roger Schall, desfile en los salones del 31 de la rue Cambon en 1938

Fotografía de la derecha realizada por Olivier Saillant, desfile de Alta Costura en el Pabellón Cambon Capucines en 2011

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ALTA COSTURA, ALTA COSTURA…
POR ELISABETH QUIN

La Alta Costura se teje de sueños, trabajo, oro y excelencia. Es una oda a las manos de los artesanos del lujo, una locura asumida, un fabuloso mastodonte, una Atlántida cuyo resplandor nos conmueve dos veces al año, recordándonos que, en la era de la globalización y de la producción industrial, aún queda un santuario: el de las prendas confeccionadas a mano, con amor y empleando cientos, o incluso, miles de horas de trabajo.
La Alta Costura es una denominación jurídicamente controlada pero ¡poéticamente incontrolable!
Hoy en día, en Francia viven de ella artesanos, talleres y proveedores que transmiten a las nuevas generaciones su fabulosa labor. La maison Chanel ha adquirido y aglutinado a algunos de estos talleres, como el del bordador Lesage y el del plumajero Lemarié, permitiendo así la transmisión del saber hacer y la continuidad de estos oficios... ¡cargados de arte!
Sin embargo, la Alta Costura, el tesoro nacional de Francia, la inventó un inglés: Charles Worth, bajo el mandato de Napoleón III. Francia, que había aguillotinado a un rey apenas un siglo antes, comprendió rápidamente que el lujo podía ser un embajador irreemplazable del saber hacer nacional.
Después de Worth, los modistos Callot, Patou, Poiret, Vionnet y Lanvin, entre otros, vestirían a las mujeres sin tener en cuenta en todo momento el cuerpo femenino...
Y, más tarde, llegaría Gabrielle Bonheur Chanel, más conocida como Coco, cigarrillo en boca y manos en los bolsillos, indolente, con estilo, alocadamente elegante en sus fluidísimos conjuntos de punto; una liberación para la mujer. Hacía falta concebirlo. Había que poseer esa seguridad, ese don de anticiparse a unos anhelos y deseos femeninos que ni siquiera las propias mujeres conocían aún. ¿Chanel, revolucionaria y profética? ¡Desde luego!
La colección de Alta Costura Primavera-Verano 2011 de la maison Chanel constituye una luminosa pasarela entre los años 20 y el siglo XXI.
Talles bajos, bustos menudos, pies ligeros, calzados con bailarinas con cintas transparentes, tonos nube y perla, lluvias de lentejuelas irisadas, túnicas bordadas sobre jeans Couture que alargan las piernas hasta el infinito: más juvenil, más etérea que nunca, desdeñando cualquier carga burguesa, la colección derrocha una gracia absoluta y el lujo de las materias primas se expresa con un sentido consumado del comedimiento.
Una característica intrínseca a Coco Chanel...


Fotografía: Benoît Peverelli

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