CHANEL NEWS

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OFF THE CATWALK

Desfile Prêt-à-Porter Otoño-Invierno 2011/12, Grand Palais, París

Fotografía: Delphine Achard

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VISTAS EN EL GRAND PALAIS

Celebrities en el desfile Prêt-à-Porter Otoño-Invierno 2011/12
Grand Palais, París, 8 de marzo

Fotografía: Delphine Achard

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EL DESFILE DE PRÊT-À-PORTER
POR ELISABETH QUIN

Imagine el Grand Palais transformado en un paisaje postapocalíptico. Como si se tratara de un cuadro a tamaño natural de Anselm Kiefer o un delirio al más puro estilo Michel Houellebecq en su periodo de Lanzarote.

La arena negra resplandece a la luz del sol. Tablas de madera sin tratar a modo de pasarela. Sombras, sueños, reminiscencias de árboles famélicos pintados alrededor de la nave. Las fumarolas emanan del suelo. Sobrecogedor, inquietante... Grandioso, como las dos cajas gigantes de las que surgen las modelos, sombras chinescas iluminadas por una luz tan nívea como un cometa.

No estamos ante un Otoño-Invierno 2011/12 lánguido y romántico, dulce, delicado y sosegado tan del estilo de Karl Lagerfeld, sino que se trata de una colección radical, grunge y antiburguesa que sacude a Chanel de un modo muy singular.
Una silueta subversiva. Que toma prestado de la calle, del rock, de la noche, un toque duro y hostil y lo transforma en una expresión chic, rotunda, insolente, guerrera y de "juventud" súper sexy. Conjuntos en los que la elegancia invalida cualquier noción de clasicismo, de feminidad elevada y oscilante. Las mujeres que vestirán y dominarán estas prendas son capaces de jugar con los arquetipos de la virilidad y la feminidad.

El emblema de la colección son las Rangers. Esas botas de marcha que los militares estadounidenses comenzaron a utilizar en 1944 y que más tarde adoptaría toda la soldadesca de los últimos cincuenta años. En Chanel, son el colofón perfecto para casi todos los looks, desde una capa con efecto de cota de malla en gris metalizado hasta una chaqueta en tweed de pata de gallo tremendamente luminoso con pantalón de lana, pasando por la arriesgada superposición de un microvestido negro bordado con una chaqueta de cuello chal acolchada y unos leggings efecto pizarra que desaparecen entre los calentadores.

El mismo decalaje se aplica a las fantásticas minichaquetas bolero en tweed con botones joya sobre chaquetas negras muy austeras, pantalones en lana antracita y maxizapatos en color verde bronce.
O para la suntuosa chaqueta azul esmeralda, totalmente recamada de lentejuelas y que aporta un cierto toque de lujo desenfadado a un pantalón negro cuasi japonés, contrastado por el conjunto de las rangers de noche.

¡La ruptura, la sorpresa, la rebeldía permanente! Sentimos un flechazo absoluto por los monos, otro símbolo de esta colección y que se declinan para adaptarse a las pistas de esquí, el campo o la ciudad. El más deseado, lucido por Caroline de Maigret, presenta una sensual cremallera sobre los hombros y el escote es de color negro y está recamado de lentejuelas

Jamás se vio una colección Prêt-à-Porter de Chanel con tantas referencias y guiños al mundo del trabajo y a la calle. También provocan auténticos flechazos el punto y esos dos vestidos largos, a medio camino entre lo grunge y lo chic, cómodos, relajados, en tonos gris mezclilla, con sus botones joya y, por supuesto, ¡las Rangers Chanel!

Pequeños bolsos redondos, negros o blancos, que se lucen de la mano, como si de puños americanos se tratara. Y, sin embargo, algún tobillo desnudo aquí y allá realza un pantalón ancho con bajos vueltos, sin demasiada intención. Los monos de noche se visten con la sofisticación del encaje, los motivos calados, ese juego de enseñar y adivinar, noción básica de la seducción. Es la silueta definitivamente antiburguesa y antiseñorial la que triunfa en esta colección rebosante de personalidad, actitud rock y encanto.

Vea el desfile completo en chanel.com

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