CHANEL NEWS

CHANEL Y JAPÓN INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN

A través de más de cien fotografías, Karl Lagerfeld rinde homenaje a la chaquetita negra de Chanel.
"The Little Black Jacket", del 24 de marzo al 15 de abril de 2012
11.00 h. – 19.00 h. de lunes a viernes
11.00 h. – 20.00 h. sábados y domingos
Entrada gratuita
G-Bldg, Minami Aoyama
Minami Aoyama 5-4-48
Minato Ku, Tokio

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CHANEL Y JAPÓN DÍA 1 POR ANNE COMBAZ

Inauguración de la exposición "The Little Black Jacket" en Tokio

MAKING OF “THE LITTLE BLACK JACKET”

"La chaqueta de Chanel ha pasado a ser símbolo de una cierta elegancia, tan femenina, despreocupada, intemporal y siempre de moda, es decir, imperecedera" declara Karl Lagerfeld al final de la sesión fotográfica en París del libro The Little Black Jacket: un clásico de Chanel revisitado por Karl Lagerfeld y Carine Roitfeld.*
Las fotos se realizaron en Cannes, al sur de Francia y en Nueva York, y se finalizaron en París, en el estudio 7L.
El diseñador ha reunido en torno a este proyecto a más de cien personalidades. Actores, artistas, cantantes, estrellas del rock... Sarah Jessica Parker, Georgia May Jagger, Alice Dellal, Maïwenn, Laetitia Casta, Virginie Ledoyen e incluso Akuol de Mabior, todos han aportado su toque personal a la chaquetita negra.
* Disponible en librerías en otoño de 2012, el libro se edita con motivo de la inauguración de una exposición dedicada al mismo entre el 24 de marzo y el 15 de abril de 2012 en Tokio.

MONTAIGNE PARIS

Chanel ha celebrado la apertura de una nueva boutique en el 51 de la avenue Montaigne en París el 6 de marzo con la presencia de Karl Lagerfeld y sus invitados.

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PRÊT-À-PORTER OTOÑO-INVIERNO 2012/13
POR ELISABETH QUIN

Las gemas, una pasión. Fácil aunque irresistible, en vista del grandioso decorado en el que se ha presentado la colección en el Grand Palais. Un suelo inmaculado, centelleante, como el azúcar o la nieve, del que surge un bosque de cristales gigantes en tonos violines, blancos, traslúcidos o ligeramente grises. Un mundo de silencio que recuerda a la tradición joyera de la maison, una magia mineral de dimensiones imponentes que encanta... nos fascina el gusto por los detalles y esa intención lúdica de la casa. Porque hay malla en los cristales.

El cristal, emblema de la colección, adorna con magnificencia los collares rígidos, las solapas de los abrigos, los vestidos de tweed seco, los maravillosos maquillajes de Peter Philips —con cejas bordadas por Lesage—. El cristal se torna por tanto un sólido misterioso y casi mágico a fuerza de luminosidad, compuesto por un apilamiento ordenado de átomos. El patrón de los átomos se repite siguiendo una serie regular y la parte más pequeña que permite recomponer el apilamiento de átomos recibe el nombre de... malla.

En cuanto a la silueta otoñal de Chanel, rebosa estilo, ritmo y elegancia. Cabezas pequeñas, cabellos lisos, sandalias de cuero en degradé con corte asimétrico, tacones altísimos de plexiglás adornados con cristales, pantalones ceñidos o leggings preciosos que simulan una segunda piel: el encanto lo inunda todo.

Un encanto con múltiples facetas, todas ellas tremendamente seductoras: street-wear transformado por los bordados y el admirable corte de los parkas en tweed. Feminidad que conquista con un toque fundamental de la colección: las superposiciones. Faldas acampanadas sobre pantaloncitos muy elegantes, cerrados con un botón y chaquetas de tweed. Este trío se metamorfosea gracias a los suntuosos abrigos cortos sobre vestidos de líneas puras en tweed seco, unos atrevidos leggings en verde liquen, su chaqueta amatista y su falda abotonada al bies o un conjunto de encaje en color topo plastificado: pantalón, vestido y minichaqueta; increíblemente ligero.

La capucha, objeto de deseo: omnipresente a la par que juguetona, lujosa, ya sea enorme o tenga incrustaciones de minicristales. Viene a confirmar una feminidad absolutamente actual, inspirada en la calle, en la vida que fluye, por una chica Chanel que nunca se desconecta de su época, tan trepidante y compleja.

Capucha de niño, de monje, de rapero... una capucha que disimula el rostro tanto como realza sus rasgos y lo protege...

Algunas aplicaciones de plumas en los sutiles tonos del bosque en otoño sobre los pequeños cuellos, los hombros de un abrigo o una chaqueta completamente bordada con este natural elemento.

Maravillosos abrigos largos en tweed atados en la espalda, lucidos con esa desenvoltura tan típica de Chanel, con las manos en los bolsillos, ¿por qué no?

Jeans en color amatista o esmeralda, salpicados de costuras luminosas, enérgicas, un mix & match irresistible: pantalón en tweed deshilachado gris y blanco, jersey de punto grueso, turbantes con exuberantes estampados de mosaico. Y, de repente, una poesía etérea, con un sencillísimo vestido de tul negro y un turbante antracita alrededor del cuello... Una vestal invernal.

Y siempre esas majestuosas joyas, que reafirman la potencia del mineral, su osmosis con la feminidad: superposiciones de pulseras de metal adornadas con cristales, pecheras ornamentadas con turquesas y gemas de color naranja, cuellos geométricos tipo años 70 salpicados de cristales...

Fotografía del Backstage: Benoît Peverelli

 

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