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© Anne Combaz

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© Anne Combaz

EL TRIUNFO DE LA PRIMAVERA
DE KARL LAGERFELD

Por Boris Coridian

Un rayo de sol traspasa las nubes parisinas hoy 26 de enero e ilumina la nave del Grand Palais. Al igual que una llamada de primavera al corazón del invierno, es la señal de salida del desfile de la Colección Alta Costura Primavera- Verano 2016, creada por Karl Lagerfeld. En un decorado dónde la naturaleza es sublime, una casa de madera con las persianas cerradas se confunde con la vegetación. La puerta se abre desvelando los primeros looks. Uno a uno, simulando reducir el paso para disfrutar mejor del momento, las modelos deambulan en este jardín del Edén.

Para celebrar el triunfo de la primavera – como un guiño a la obra de Stravinsky, apreciado por Gabrielle Chanel – las materias aéreas se mezclan con los bordados de madera. Los colores dulces, robados del abanico de beiges, acompañan a juegos de oro. La variación de volúmenes y formas invertidas, recuerdan a las excentricidades de la naturaleza como las chaquetas cortas con mangas ovaladas cuyos dobladillos generosos contrastan con la elegancia de las faldas lápiz. El bolsito para el smartphone complementa los trajes. Las modelos recorren el camino que dibujan las losas de madera sobre el césped, calzadas con zapatos de tacón con plataforma de corcho. La silueta delicada y poética diseñada por Karl Lagerfeld se completa con un recogido imperial y los ojos maquillados con trazos de eyeliner que recuerda al maquillaje de otra época.

Las abejas aparecen en tules y muselinas e incluso en joyas. Parece que oímos el zumbido alrededor de las faldas largas y las flores estampadas de los insectos de tejidos. “Soy una abeja, forma parte de mi signo, Leo, el sol. Las mujeres nacidas bajo este signo son trabajadoras, con coraje, fieles, no se desmoralizan. Es mi carácter. Soy una abeja nacida bajo el signo de Leo”, le gustaba decir a Coco, la reina de la Rue Cambon. La novia aparece luciendo un vestido donde todos los materiales naturales se combinan de maravilla y cuya capucha despierta la curiosidad del público.

Al final del desfile, coreografiado por Karl Lagerfeld, las ventanas de madera se abren lentamente dejando ver a las modelos. La música se silencia, los aplausos se levantan de las gradas y se escuchan los gritos de alegría del backstage. Los rayos de sol iluminan el decorado y hacen estallar los colores azul del cielo y verde del césped, acogiendo a las modelos. Un olor a hierba fresca invade el Grand Palais.

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