LES EAUX DE CHANEL

PARIS-ÉDIMBOURG

Una explosión de baya de enebro y ciprés evoluciona hacia un cálido acorde de vetiver con matices terrosos y acentos ahumados, y despliega una estela calmante.

LA INSPIRACIÓN

1924. Gabrielle Chanel descubre Escocia gracias al Duque de Westminster, con quien mantiene una relación hasta 1930. Lejos de la vida social, Mademoiselle repone fuerzas en su casa, en las Highlands, una región salvaje y montañosa repleta de lagos de aguas cristalinas y bosques rocosos. PARIS-ÉDIMBOURG se apodera del frescor aromático de esta majestuosa tierra verde en una fragancia amaderada que recuerda los sencillos placeres de las llanuras escocesas.

1928 – Gabrielle Chanel y el Duque de Westminster en su velero, el Cutty Sark. © Todos los derechos reservados

\u0022Fresco y amaderado, PARIS-ÉDIMBOURG podría ser el perfume de una chaqueta de tweed usada en un paseo por la salvaje campiña escocesa\u0022.

— Olivier Polge

CADA EAU DE CHANEL ES UN VIAJE

PARIS-RIVIERA

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