CHANEL NEWS

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CHANEL @ BOONTHESHOP IN SEOUL

Until November 20th, each floor at the Korean concept store Boontheshop interprets Chanel’s codes.

At the entrance, the darkened hallway evokes Paris through a futurist neon-light version of the Place Vendôme with the square’s famous column soaring through Boontheshop’s center and reaching the roof.

Upstairs on the first floor, an old world apartment complete with mantelpiece and cornices contrasts with the stark simplicity of a contemporary center stage.

The second floor features a cinema space screening Karl Lagerfeld’s recent film works and an entire room made of porcelain.

The third floor’s eighteenth century apartment creates the setting for the accessories whereas the quilted and chained room highlights the craftsmanship.

89-3 Cheongdam-Dong, Gangnam-Gu
Seoul, South Korea

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LA BANDA SONORA POR MICHEL GAUBERT
“UN ANHELO MITOLÓGICO”

Entre dos de las canciones del concierto privado que tuvo lugar durante la velada que siguió al desfile, Florence Welch afirmó desde el escenario con su dulce voz: “Parece mentira, me reuní con Karl este verano para una sesión de fotos, me habló del desfile de octubre, de sus fuentes de inspiración, del decorado de fondo marino completamente blanco, y me dijo: 'me encantaría que aparecieras y cantaras en el desfile'. Jamás pensé que pudiera hacerse realidad ni que acabaría cantando dentro de una concha blanca ante 2.500 personas”.

Casualidades de la vida, el nuevo álbum de Florence and the Machine sale a la venta a finales de octubre y uno de sus grandes éxitos se titula “What The Water Gave Me”, lo que bastó a Karl Lagerfeld para imaginársela en una versión moderna de Lohengrin, poniendo la banda sonora a su desfile.

La actuación de Florence acompañó los últimos looks del desfile; mereció la pena no escuchar ninguna otra voz antes que la suya, sin duda insuperable. Se trataba más bien de integrar la música como parte de la colección, destacando la idea de los fondos marinos imaginarios, las siluetas gráficas y los colores acuáticos, las perlas decorando los cuerpos y los rostros dulcificados con los peinados “mojados” que lucían las modelos que desfilaban por el decorado subacuático, de un planeta aún inexplorado.

Aunque nunca conoceremos el verdadero canto de las sirenas, si bien tampoco lo hemos intentado, a lo largo de toda la organización del desfile podía palparse un anhelo mitológico expresado mediante la fusión de diversas composiciones del repertorio de Wagner, tanto en versión electrónica como sinfónica, incluida su Cabalgata de las Valquirias (calificada como “nerviosa”) interpretada por el músico experimental Curd Duca y por Herbert Von Karajan y la Filarmónica de Berlín. Pero el Grand Palais no es una sala de conciertos y, puesto que un desfile necesita una buena dosis de energía, el álbum de Gui Borratto (músico electrónico nacido en Sao Paulo) marcó el ritmo de base de este matrimonio a priori contra natura pero que tejió una unión perfecta. Tras un potente rasgueo de arpa, recuperado de un viejo maxi CD de los B52’s, Florence apareció sobre una concha nacarada de tamaño humano y, cual sirena, su voz y su cabello cautivaron al público y a las modelos que desfilaban siguiendo el ritmo.

La banda sonora se produjo exclusivamente para la presentación en el Grand Palais, preservándose aún más la magia del momento.

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PLAYLIST DEL DESFILE POR MICHEL GAUBERT

Prêt-à-Porter Primavera-Verano 2012

1. Curd Duca “Nervous Ride Of The Valkyrie“

2. Plastikman “Snares”

3. Gui Boratto “Strike”

4. Gui Boratto “The Drill”

5. Richard Wagner “Ópera Tristán e Isolda, Wwv 90 Preludio”

6. Richard Wagner “Ópera Tristán e Isolda, Wwv 90 Preludio”

7. Curd Duca “Whistle Tannhauser”

8. Plastikman “Rides And Snares”

9. Florence and the Machine “What The Water Gave Me”

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CHANEL MI VIDA ACUÁTICA
POR ELISABETH QUIN

¿Julio Verne? ¿Wes Anderson? ¿Georges Méliès? ¿Veinte mil leguas de viaje submarino? Esta sobrecogedora recreación del fondo submarino, este paisaje blanco inmaculado repleto de algas, mantarrayas, tiburones y conchas recreaba la ensoñación y el candor, mostrando una visión concreta de la moda, optimista en lugar de desoladora.

De este modo, cautivos de un sueño extravagante, maravillados y viajando incluso antes de que comenzara, los espectadores esperaban el despliegue de la temática submarina en toda la colección.

Fue una obra maestra: engañosamente sencilla y nunca pleonástica. Nada de sirenas enfundadas en trajes tubo ajustados. Todo lo contrario, las siluetas eran más jóvenes y ligeras que nunca. Piernas infinitas, vestidos y faldas que dejaban la rodilla al descubierto, punto suave y lujoso, maravillosos jerseys blancos sobre faldas amplias, la viva imagen de la elegancia sin ostentación. Encantaron los mini-mini shorts vaqueros plastificados bajo chaquetas desestructuradas, los pequeños tops bordados como parterres de anémonas marinas, las chaquetas recortadas sensualmente por encima de los riñones y los vestidos bordados con escamas de color cobrizo. La colección parecía haber capturado los juegos iridiscentes de la luz del sol sobre las olas, todo era luz.

El tweed resplandecía gracias al lúrex y el nácar se colaba en aplicaciones talladas sobre los trajes sastre. El minucioso trabajo sobre los materiales reforzaba la modernidad y el dinamismo de las siluetas. Una chaqueta perfecto con encaje de silicona concebida por Sophie Halette y perfilada con un ribete de nervio de plástico negro era la viva imagen del refinamiento.

Un humor sutil impregnaba la colección. Al igual que un vestido bordado en los hombros y bajo el talle con un revestimiento de encaje de algas. Karl Lagerfeld se ha divertido como nunca.

Los tacones con forma de ramas de coral o conchas perladas, los pendientes y anillos con forma de erizo de mar, los clutches con forma de concha y los bolsos metalizados rectangulares con cadenas que parecían paquetes recuperados de las aduanas de los distintos mares... El público estaba fascinado. Obsesivos, los botines negros y blancos o plateados dotaban a las siluetas de movimiento y de un ligero perfume londinense a los Swinging Sixties.

La perla, icono de Chanel, ¡se encontraba en su entorno natural! Ensambladas en delicados cinturones sobre algunos vestidos cortos, se transformaron en una especie de bordados sobre la piel, creando alineaciones casi surrealistas sobre la columna vertebral.

Ligereza, imaginación y refinamiento para una colección alocadamente oxigenante, que concluyó con la aparición botticeliana de la cantante Florence Welch, surgida de una concha gigante para cantar, acompañada de un arpista.

Mientras su potente voz inundaba el Grand Palais, rememorábamos las palabras de Paul Valéry en El cementerio marino:
“El viento por las olas exhalado,
me devuelve mi alma... iOh dios salado!
¡Corro a la ola a resurgir viviente!”
y podemos decir que esta colección es precisamente eso, ¡viviente!


Fotografía © Olivier Saillant

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